A un año de iniciado el siglo XXI ya habían muerto dos importantes revolucionarios de la música contemporánea: Joey Ramone en abril del 2001 tras una infructuosa batalla contra el cáncer, mientras que hace un par de años, el 5 de junio del 2002, Dee Dee Ramone cayó víctima de una sobredosis de drogas.
Tal vez en la mayoría de los diarios –y medios en general– esta noticia no pasó de ser más que la mención breve de la muerte de “rockero cualquiera”. Pero muchos sabemos que con esta pérdida se marca el fin de uno de los compositores más influyentes de las últimas tres décadas, cuya obra ha marcado profundamente el trabajo de músicos, escritores y cineastas, entre otros autores.The Ramones, una de las bandas más peculiares y energéticas de la era moderna –ellos fueron los verdaderos creadores del punk rock– trascendió los límites del underground e hizo de su simple presencia una imagen de culto. Ahí están como testigos más de una docena de discos, así como videos en vivo: We’re Outta Here o Ramones Around The World, entre otros.
No obstante, uno de los testimonios más recordados de esta banda, convertido a su vez en una de las comedias musicales más peculiares y divertidas de la historia del cine, es Rock'n'Roll High School, dirigida en 1979 por Allan Arkush para la New World Pictures del siempre incansable Roger Corman.
Resultado de un proyecto que originalmente iba a ser llamado Disco High –que tal vez, entonces, en lugar de The Ramones pudo llevar como protagonistas a los Bee Gees–, este filme no puede definirse de mejor manera que como el propio Arkush lo hizo: “una combinación de A Hard Day's Night y Freaks, de Tod Browning... tal vez con un poco de High School Confidential”.
Efectivamente, por donde quiera vérsele, Rock'n'Roll High School es un proyecto atípico en el que el espectador está expuesto al anecdotario común de un filme juvenil desarrollado en una preparatoria, sólo que trastocado absolutamente por la vibra de esta banda de la que pudimos imaginar cualquier cosa, menos que protagonizara una película juvenil.
Pero aquí no hay peligro de ver a The Ramones haciendo un oso disímbolo a su naturaleza, pues estos músicos neoyorkinos participaron en el filme con su verdadero rostro y ofreciendo una serie de actuaciones y ejecuciones memorables definidas por su peculiar imagen.
P.J. Soles personifica a Riff Randel, una estudiante de preparatoria fanática de la banda y enamorada de Joey (?!), quien tiene que librar batalla en su escuela para poder escuchar lo que guste, así como liarse a golpes en un concierto de la banda para poder presentarle sus canciones al propio cantante.
Con una manufactura como la de cualquier comedia juvenil, Rock'n'Roll High School se define, ante todo, por el carácter anormal que cualquier imagen y secuencia toma con la presencia de The Ramones –cómo olvidar a la banda interpretando sobre un carro en movimiento, o su actuación en medio del caos en la preparatoria–, además de que presenta imágenes de una presentación en vivo que duró más de 18 horas ante las necesidades de la producción.
Editada en DVD hace un par de años, dentro de la colección Roger Corman Classics, Rock'n'Roll High School resurge como tributo a esta banda, con una serie de entrevistas e información extra que pone de manifiesto la naturaleza extraña de estos músicos e iconos de la rebeldía finisecular.




